A duras penas consigo mantenerme despierto.
Una voz me susurra, no te duermas,
sigue adelante, no te detengas.
Si vivo de pie, le contesto;
no hago otra cosa sino
abrir los ojos
todo este tiempo,
y estar quieto
en silencio.
Solo,
uno,
yo.
O
No.
Dos
Somos
ahora que
lo pienso, es más
lo siento, yo mismo
y otro con el que cuento
de la mano vamos andando.
No estás solo, me tienes a tu lado
mientras sueñas, por si algo te acecha
sentado cerca del lecho hasta que amanezca.