−¡Por los clavos de Cristo! exclamó Su Majestad tras despertarse de súbito ante aquellos temblores. Sin duda se trataba de un terremoto, como el que asoló Lisboa en 1775, pensó en un principio, mientras su mayordomo aporreaba la puerta urgiéndole a abandonar de inmediato sus aposentos. Mas el rey permanecía impertérrito amarrado a una columna […]
05 May
El bufón de la corte cumple su cometido
5 de mayo de 2006