A tí que me apuntas con el dedo
-se te ve el plumero-
que te inventas argumentos
y me atribuyes sentimientos
malos y presagios siniestros
las estrellas brillan en tu cielo
guías que apuntan la ruta
que me lleva, que me trae
como perros que azuzas
sota, caballo y rey
y ya tienes completo mi credo
un mandamiento tiene mi ley
la hueca llave que cabe
en un cajón de madera
para abrir su propia
cerradura.
eso es todo lo que veo
en el espejo de tu ombligo
reflejo de tu tiempo
A tí te digo que me dejes
defender mi manera
sea lo que sea
a tí que te den
que yo no siento
la verdad ni la mentira
a través del volcán
de tu tripa
hosca soga que
te ata a una tierra
que no es tuya
ni es mi madre
ni tu hija
¿Qué soy,
qué pinto,
y de quién?
No debo a nadie
sino lo mismo
que espera
quien de mi
deudor se crea.
Nada.