Quise quedarme aún a sabiendas de que me habías apartado
Y al dejarme de lado, sin quererlo yo, te llevaste lo más sagrado:

La inocencia del muchacho que te miraba con asombro de soslayo,
La fe del hombre que todavía espera que brote, firmemente lenta,
La vida entre los escombros arrojados sobre prematuros ancianos.

Me expulsaste… aún no me he marchado,
¿a dónde podría ir? Mejor me quedo
Boquiabierto y cabizbajo,
Escuchando el eco de tus brazos
Que solo una vez me rozaron
Suficiente para que escuche
El llanto de mil brazos
Retorcidos en el suelo,
Extirpados de tu cuerpo,
Tu desprecio te ha multiplicado,
En mil personas sueltas
Como pétalos desprendidos
Que pudorosos vagan por el prado,
Pasmados de sombra y atardeceres lejanos
Estremecidos ante la voz bronca del trueno preso
Entre la corteza de los troncos viejos
De la tormenta rehenes,
Ya el rayo les arrancó la cabeza.
Pétalos ajados, del roce de la tierra,
Así serán tus abrazos.

Tiernas eran mis manos,
Cuando te asían y alzaban
Como un cáliz que contiene
Lo más sagrado,
Mis manos, te las has llevado,
Exangües y erizadas
Al acecho de tu cuerpo
Que ya no tiene brazos,
Como zarpas mugrientas,
hambrientas de arañazos
Prestas a clavarse
En las llagas de tu costado.


Te apartaste,
Por apartarme he apartado
De mí lo más sagrado

La inocencia y la fe

Como pétalos todavía lozanos
Que caen sueltos en el aire quedo
Confiado de que caigan
Entre las suaves palmas
De tus manos sueltas
Las que, una vez sólo, me acariciaron
Cuando no eras el que eras
Sino con quien yo había soñado
Desde el principio de los tiempos
Junto a quien esperaba un día
Contemplar el ocaso último
Y abrazarme al escuchar
El atronador desgarro
Del telón que pone fin
A esta obra de teatro.

Tus manos, arrancadas de tus brazos,
Pétalos perfumados del aire de mis sueños,
Ondas veloces arrojadas por mis manos,
Sobre la yerta  superficie helada
Del lago sin fondo donde ahogados
Flotan los recuerdos de otras vidas
La tuya y la mía,
Cuando soñábamos que éramos
Tu y yo, otras personas,
No los que somos, sueltos,
En la distancia, alzando los brazos
Tú en ademán de despedida,
Yo en señal de duelo.