Los Emblemas situados en una parte visible de la fachada de las casas de la parte antigua de Praga, normalmente encima de la puerta principal, tenían en su época un mero sentido práctico: ayudar a la orientación por la ciudad, y a veces informaban sobre su propietario y el oficio que se desarrollaba en su interior . Esta función se mantuvo hasta el año 1770, cuando las casas de Praga, siguiendo el ejemplo vienés, fueron dotadas de un número. Para evitar la confusión se combinaban los motivos y el colorido de los emblemas que también tenían función de registro de cassas y sus inquilinos. Para supervisar su uso existía una institución autónoma.
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