Hoy me he levantado con un pensamiento sublime en la cabeza que no he sido capaz siquiera de enunciar. Algo frustrante, francamente. Seguramente les haya pasado a ustedes, no es menester que tenga que ser al levantarse, incluso puede ser al acostarse. Saben que sus neuronas, inopinadamente, se han puesto todas a trabajar con denuedo, coordinadamente, pero a la hora de expeler el fruto sudado por el conducto apropiado, acontece el colapso. Otra vez ¡cáspita! o ¡córcholis! en lugar de ¡equiliqua! o ¡eureka! Entonces uno descorre las cortinas, alza la persiana, abre la ventana, respira hondo y dice para sus adentros con desdén, ¡un día más sin un pensamiento brillante que dejar en herencia a sus nietos! Porque mi sueño, como el de todo homínido con tendencias humanas, es encontrar un apotegma inmortal y universal con el que un futuro insigne articulista español haga dimanar apreciados razonamientos en su columna diaria. Pongamos la bola de cristal encima del tapete de encaje carmesí. Madrid, 2098. Un ciudadano de Barriopedro, hoy pequeño pueblo a doscientos kilómetros de la Puerta del Sol, subiendo por Montera, que en la fecha en que hemos lanzado caprichosamente la bola será un arrabal de la capital, se traslada en micra (futuro metro, que unirá BarrioPedro con la Puerta del Sol en quince minutos) lee la Tercera del Xyz (diario segregado del Uvw en la década anterior a la que nos referimos, a su vez heredero de… resumiendo, tataratarataheredero del hoy Abc). Mengano Menganez rubrica la página más prestigiosa de la prensa Ibérica. Hay que explicar que para entonces la bola corrobora las predicciones del soporífero nobel lusitano, y que ya Newton preludió en su tercera ley, es decir, que a la inminente desintegración en sucintas esquirlas territoriales de la nación, sucederá una fuerza integradora equivalente que incluso nos unirá a ese espinazo atlántico (Portugal para los poco duchos en analogías geográfico-ortopédicas) al que hoy damos la espalda. Lo que el anónimo ciudadano de BarrioPedro ignora, es que Menganez la tarde anterior cuando se disponía a elaborar su sesudo artículo, le sobrevino la famosa crisis del “white file.doc” hoy todavía conocida como “crisis ante el folio en blanco”. Nuestro amigo barriopedrense ignora asimismo que Menganez logró salir victorioso de su embotamiento craneal citando la frase genial que algún día al levantarme lograré enunciar. “Fulano Fulanez —menda— dijo en el 2008, ante la entonces incipiente crisis financiera que puso patas arriba las reglas del mercado hasta entonces conocidas que ‘berenjenas me trajiste cuando el té me gusta tomarlo con bizcochos pasiegos’, y ésta sentencia viene al pelo como respuesta a las medidas arbitrarias que el ejecutivo piensa tomar a tenor de las declaraciones vertidas por la Presidenta del Gobierno —primera mujer que alcanzará la presidencia del gobierno, por cierto— a la salida de la sesión de control al gobierno…” Y así, a tontas y a locas, Menganez divagará y divagará a través de los meandros de su razonamiento aerofágico hasta terminar su artículo en plan “he dicho, ego Menganez, y si no me creen recuerden el vaticinio de Fulanez”. El anónimo vecino de Barriopedro, que se quedó sopa tras la indigestión intelectual que le provocó el maridage entre la berenjena y el bizcocho pasiego, al llegar a la Puerta del Sol, se debate entre si el color de sus calzoncillos casan con el de los calcetines —para el 2098 estas cosas cobrarán la importancia que merecen— y si la conversación con Zutanez esta mañana se centrará en las tetas de Butana, la chica de la recepción de la empresa, o bajarán hasta el culo —estas cosas para el 2098 no habrán cambiado—. Al llegar a la torre de 584 plantas donde trabaja, en vez de Butana se encuentra con Propano, el conserje. Entonces se acuerda de que tiene reunión de objetivos con el jefe. Éste que es lector de Los Paises —fusión de los actuales El Pais, La Vanguardia, Deia, El día de Ceuta, Las Provincias, El Heraldo de Oporto, etc…— para romper el hielo, suele iniciar las reuniones haciendo se eco de los interesantes artículos que ha leído en su diario de cabecera. El anónimo residente en Barriopedro, normalmente silente en las reuniones de empresa, tras la frustración que le ha causado la ausencia de tetas matinal, cae en la cuenta de que esta vez cuenta con un as bajo la manga. Fulanez servido de la mano de Menganez será su venganza: ·lo de las alcaparras mojadas en café con leche en vez de magadalenas industriales me quedará que niquelado, a ver quién me rebate eso” Y así, a tontas y a locas, pasaré a la posteridad. Pero antes he de pulir un poco más lo de las tortitas ácimas y el vino de garrafa.
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