A principios de siglo, Asilah se encontraba dentro del territorio marcado como protectorado español, a tan sólo veinte kilómetros de la frontera internacional. Tras la independencia del 56, además de los españoles, también se produjo la marcha de los judíos, impulsada además por la reciente creación del estado de Israel. En los años 70, las murallas, los edificios más representativos así como gran parte de las construcciones de la medina presentaban serios riesgos de desmoronamiento; las calles no estaban pavimentadas, la basura se amontonaba (todavía muchos recuerdan cómo once burros llamaban con el hocico a las puertas para recogerla), y las aguas residuales discurrían sin hacer caso a mas ley que a la gravedad. El tendido eléctrico todavía era el que dejaron los españoles en 1926.

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