Nunca te acostarás sin saber una cosa más. Me acabo de enterar, gracias al pregón de las fiestas del Orguyo Gall que el oso rampante que se encarama al madroño, símbolo de Madrid, en realidad es una osa. ¡Chorra! Desde el final de “Con faldas y a lo loco” en que Jack Lemon le descubre a Joe E. Brown su verdadera identidad, no habíamos tenido tamaña revelación. Nadie es perfecto, y los osos por lo que se ve, tampoco. De hecho, todo oso que se precie, me refiero ahora a la subespecie homosexual peluda, alopécica, mofletuda y michilenuda y demás udeces, debe hacer gala de sus imperfecciones, como contrapunto a las maripijas, musculocas y otras reinas, queens o emperatrices (ya no sé si Chueca sigue siendo una república, o una monarquía, para mí que es, utilizando un lenguaje zapateril, una alianza polifónica de sensibilidades regimentales).

La noche debió de ser fructífera en revelaciones y profecías, a tenor de lo que he podido leer. Tras lo del oso, vino Marta Sánchez a recibir su ración de abucheos, insultos y silbidos. Y todo por leer el pregón en inglés (por lo del Europride) antes que en castellano. Ya no somos una nación católica, ni siquiera sabemos si seguimos siendo una nación o un puzzle de realidades nacionales arrejuntás, ahora bien, que nos hablen en cristiano o se lía la de San Quintín (¡Uy qué antiguo y casposo suena esto ya!). ¡Que no me dejan hablar estos maricones! Refunfuñaba retrocediendo sobre el escenario “la que seguía allí”, que desde que la pillaran en bolas con los “soldados del amor” no se había visto envuelta en un bochorno semejante. Le salió la vena Lola Flores en el altar de la Iglesia cuando trataba de casar a Lolita.

Luego tomaron el relevo una serie de personajillos que no conozco y paso de gastar espacio nombrándolas invitando a la peña reunida “a ganarse la condenación eterna”, a “besar con lengua o sin ella a todo aquel que quiera ser besado” y “oler el azufre de los cuerpos” (esto no lo pillo) y un sinfín de gansadas como “quien participe en ellos (los actos del OG) tendrá un pie más cerca del infierno deseado”. Pues ale majetes, así dejáis hueco en el cielo, donde todavía algunos queremos ir.

Luego subió Pepón Nieto a recuperar el hilo conductor de la movida: “Queremos que el oso o la osa de Madrid abrace a Ratzinger, a los gemelos Kaczynski y devore a los homófobos”. Joder con el oso, o la osa, no le dejaron en paz en toda la chapera noche. Me dan ganas de ir a la Puerta del Sol a echarle un ojo a la entrepierna del animalico. La referencia anticlerical era inevitable. Los gemelos de marras son al parecer (me acabo de enterar por Google. No sé si voy a poder dormir hoy con tanto empacho de revelaciones) que son… ¡Coño!, lo buscáis en Google como yo me he molestado, si os interesa! Bueno… ¡no insistan! Al parecer, son un par de mandamases polacos que han tomado una serie de medidas con respecto a la situación de los homosexuales que sitúan a Polonia en las antípodas de España. De resultas de lo cuál, el “antipolaquismo” (no confundir con el saludable “antipolanquismo”) se convierte, junto al ya citado anticlericalismo, el antisemitismo y el antiamericanismo, en un nuevo mandamiento del buen código de conducta del mariprogre. Teniendo en cuenta que el anterior papa era polaco, la cosa no deja de tener su sesión de diván. El actor terminó su discurso con esta frase que me abstengo adjetivar: “No quiero terminar el pregón sin hacer mías las palabras del presidente del gobierno Arias Navarro: maricones, Franco ha muerto”. ¡Qué jevi!

Joer, yo quería escribir algo sosegado y tibio sobre el día del oRguLLo gAy, sobre lo que representa para un dócil, cándido y más ignorante que el asa de un cubo, ser humano como yo. Pero me han robado todas las ideas. Todo está dicho, fue dicho (mejor dicho así) ayer noche en la plaza de Chueca. No sé si estoy orgulloso de ser gay. Pero si lo estoy de vivir en una ciudad cuyo símbolo es una Osa y un madroño, arbusto que no fue citado ayer pero que tiene su aquel, de la raiz a las hojas. Mad, no de Madrid, sino de Loca en inglés. y Oño, ya me dirán con qué rima. Felicidades a todos, por este día tan cuestionado, porque es viernes, por su cumpleaños, por el aniversario de boda de los padres que les trajeron al mundo, porque hace tropecientos años que desde lo de Sodoma y Gomorra que se celebra este día tan especial o por cualquier razón. Búsquenla, todos los días hay alguna. Oye, y El Corte Inglés, digo yo, porque no aprovecha este día para lanzar una campaña de marketing, como San Valentín, ya es primavera, verano, otoño o o invierno. ¿Será homófono Isidoro Álvarez?