Deben de ser consecuencias del cambio climático. La meteorología conlleva cambios en el comportamiento de las especies. Especialmente preocupante resulta la incidencia que esto pueda tener en los hábitos de los depredadores de información. Los acontecimientos de los últimos días se amontonan a pie de jaula, sin que se nos de un plazo de tiempo razonable para devorar tan ingente cantidad de manjares. Los hay de todos los sabores, texturas, y aromas. A granel y al detall; de importación y con denominación de origen de la casa. Para dar, tomar, regalar y tirar.

Qué lejos quedan los tiempos en que parecía que no pasaba nada y el cuenco permanecía vacío, reluciente como los chorros del oro y teníamos el estómago ahíto de aire a fuerza de rebañar las paredes del plato a lametazo limpio. La “pertinaz” sequía se ha trocado en obstinada borrasca, sin estación transitoria que nos permita pasar del sol abrasador a los chuzos de punta. Si nos apoyamos en la teoría darwinista de la selección natural esto puede devenir en la masiva defunción de individuos por torozón. Quizá dentro de millones de años los geólogos del futuro, o los extraterrestres, nos hallarán enterrados panzarriba, cuál fósiles, en algún estrato profundo de la tierra. En nuestro vientre encontrarán la causa de nuestra extinción. Asímismo se puede dar el caso de que la especie humana tal como la conocemos mute a la manera en que lo hizo en la prehistoria y que el actual homo sapiens evolucione en otra cosa que no me atrevo a preconizar, o más bien involucione hacia un paradigma de homínido a cuatro patas, vencido el homo erectus por el peso de su estómago o su cerebro que, como todo el mundo sabe, son los dos recipientes donde se puede almacenar la información. Más saludable es que ésta sea conducida hacia el panículo adiposo que hacia la masa subcraneal, donde se corren riesgos de desarrollar una encefalopatía esponjiforme cuyos efectos se pueden observar en la ininteligible verborrea epiléptica con que algunos sujetos en trance de transformación hacen alarde de su empacho mediático. El solar patrio es fértil en manduca precocinada en los fogones de la nouvelle couisine ideológica, entusiasta de la fritanga. Una dieta rica en grasas e hidratos de carbono; pobre en fibra; paupérrima en vitaminas y minerales.