Se les echaba en falta. Desde que Zapatero ganara las elecciones, de aquella manera, los «artistas» e “intelectuales” per se, habían envainado la “cultura” como arma política, después de emplearla de manera tan trabajosa como eficaz en un sinfín de lances contra el gobierno anterior y sus desmanes. ¡Bravo por ellos! La “cultura”, su cultura, indefectible contrafuerte del gran muro de contención de la sociedad civil que debe frenar los embates abusivos de todo gobierno. Yo no compartía su postura, pero estaban en su derecho, faltaría plus. Aunque se pasaron unos cuantos pueblos en su acelerado frenesí antigubernamental sumándose a los asedios a sedes del PP o reivindicando experiencias democráticas como la venezolana.
Su precio habrían de pagar. Somos muchos los que desde entonces dejamos de ejercer la caridad con el cine español. Cierto es que pagan justos por pecadores, pero es que a los justos, de momento, que yo sepa, no se les oye decir esta boca es mía. Aunque compartan el ideario gubernamental (¿?), al menos se agradecería oírles decir que no comulgan con el afán fumigador de sus colegas más beligerantes. Uno tiene las ideas que tiene, qué le vamos a hacer. Pero no es grato que por ello te tachen de “ultramontano”, “cerril”, “troglodita”, “casi gótico”… en fin, el consabido “caca, culo, pis” de marras propio de la hemiplejía moral de cierta izquierda, muy mayoritaria por lo que se ve. Estas y otras lindezas fueron proferidas el viernes pasado en el Círculo de Bellas Artes, sede preferida en los últimos tiempos para proclamar los manifiestos de la progresía gregaria. El portacoz en cuestión fue el actor argentino Federico Luppi. “No te metas en las cosas de España, mi querido Federico Luppi, que tu corazón es Argentino” le reconvenía risueña pero implacable Nati Mistral en una entrevista en televisión esa misma noche. Al menos una voz de la derecha farandulera y polichinela sale al paso. Junto al protagonista de “Lugares comunes” “Martín H”, “Un lugar en el mundo”, entre otras, todas dirigidas por Adolfo Aristarain, filmes que destilan ideología izquierdista trasnochada del primer al último fotograma, le acompañaban, entre otros, Pepe Sacristán, que había estado missing en estas lides desde hacía años; la chica de Fernando Guillén y Gemma Cuervo, sucesora de Garci en la 2, que acompañaba los improperios de su colega con coquetas palmetadas a su cabellera rubia y provocativos cimbreos gimnásticos de un pecho asfixiado entre un body rojo al más puro estilo Eva Nasarre; Saramago, el soporífero Nobel lusitano, al que nunca le faltan velas en este tipo de entierros. Al aquelarre no podía faltar la sin par Pilar Bardem, ¡qué fiesta sin la abuela! «Derecha venenosa, mediocre, perversa… que se quiere adueñar del pensamiento español», se dijo allí. Críticas al presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz (que así se llama Luppi), a las tertulias matinales donde los periodistas no son tales sino “operadores políticos de la mediocridad”. Ésto me imagino que iba por Federico Jiménez Losantos, director de La Mañana de la cadena COPE, que es el único medio crítico con el gobierno. Y para uno que hay, joder cómo se ponen. Pues nada, a sacar el puño de los bolsillos. Ya está bien de tintinear monedas subvencionadas, y a alzarlo como antaño. Los artistas del «No pasarán” vuelven a alzar las voces. Disfrazados esta vez de ATS del SAMUR, salen a la calle a socorrer al gobierno. «Hay que trazar un cordón sanitario de urgencia», dicen. Ya está bien de que la derecha tome la calle, cuando ésta ha sido siempre vuestra. Al final no fue para tanto. La manifestación transcurrió de manera cívica. Mucha paz (en los carteles), mucha bandera ecuatoriana, alguna cubana, varias republicanas (de la segunda), y ninguna española. Las proclamas fueron bastante confusas y variopintas: había mensajes de apoyo a la estrategia de negociación y diálogo del gobierno, Negociación en mi nombre SI llevaba ufana una señora, como contrapunto a la acuñada por la AVT, Negociación en mi nombre NO. También Santiago Carrillo, en primera línea, señalaba la negociación como única vía, después de treinta años luchando contra ETA se ha demostrado que no existe otra vía, venía a decir. Hubo críticas al PP, a los obispos y a laAVT. Pero también nutridos grupos de ecuatorianos, los verdaderos protagonistas, los que habían convocado originalmente la manifestación, de la que se apropiaron de manera vergonzosa las centrales sindicales, que no sé qué pintaban encabezando la marcha. Hasta había grupos de rumanos y de chinos con sendas pancartas en su lengua vernácula. Para que luego digan que viven en su mundo, que no se integran. La sectaria directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás, quizá demasiado ocupada en elaborar informes para desmantelar la estatua deMenéndez Pelayo de la escalinata de la BN, afortunadamente fue sustituida a última hora por una más que aseada Almudena Grandes, que leyó junto a una sentida muchacha ecuatoriana, un manifiesto impecable y firme en su condena a ETA. Quitando alguna frase más que discutible, como esa de que algunos instrumentan (sic) el dolor de las víctimas, en lo fundamental estaríamos de acuerdo el 99% de los españoles. Hasta la guerra de cifras típica del día siguiente no ha sido tal. Incluso la Comunidad de Madrid da una cifra ligeramente superior a la de la Delegación del Gobierno: unas doscientas mil personas, pese a toda la maquinaria propagandística que se dispuso para tal fin por parte de los medios afines al gobierno, la aplastante mayoría. Un resultado bastante decepcionante si tenemos en cuenta que en los dos últimos años la AVT ha convocado 5 concentraciones multitudinarias, cuatro de ellas con millón largo de asistentes. ¿Por qué no se hizo un esfuerzo para que pudieran asistir todos? Parece obvio, la estrategia frente a ETA nos separa. ¿Las dos Españas de nuevo? Posiblemente. Se escucha mucho últimamente. Los periodistas lo cacarean sin cesar. ¡Hay que acabar de una vez por todas con las dos Españas! Gimotean. Tampoco es para tanto, me parece a mí. Mientras no nos liemos a tiros, que no parece. Creo que, dentro de lo que cabe, sabemos soportarnos de manera más que decorosa. Algo hemos aprendido. Espero no ser demasiado ingenuo en mi análisis. Si no estamos de acuerdo en lo fundamental eso que perdemos, qué se le va hacer, así somos, y llevamos siéndolo muchos siglos. Eso sí, uno echa de menos aquel pueblo, que salió a la calle con una sola voz, tras el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco Garrido. Dios lo tenga en su gloria. Aquella actitud fue bautizada como «Espíritu de Ermua». Casi diez años después ha sido relevada por el “Espíritu de Barajas”. Los asesinatos de Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate, Dios los tenga en su gloria, nos vuelven a lanzar a la calle, en días distintos, calles distintas, ciudades distintas, detrás de pancartas distintas, y gritos de rabia distintos, dirigidos más a los otros manifestantes que a la banda terrorista. Por cierto, que yo recuerde, es la primera vez que la autollamada “gente de la cultura” acude a una manifestación contra ETA. Al menos no asistió, o no se la vio, como se anunciaba, la abogada de los batasunos, Jone Goirizelaia, galardonada en la decimoquinta edición de entrega de los Premios de la Unión de Actores.
El próximo 3 de Febrero el Foro de Ermua convoca sendas manifestaciones en Madrid y Bilbao para pedir la derrota de ETA, a la que se suma la AVT.
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