Empiezo esta carta sin saludarte
Sin fecha, ni fórmulas ensayadas.
Hola qué tal, buenos días,
Estimado, Querido, mi buen amigo.
Todo tachado, negro encabezado
Tanto espacio, qué desperdicio.
Palabras encima de las palabras
Voces susurradas al oído,
uno para tantas.
Pujando por la palabra amada,
la línea subrayada.
Borrón y cuenta nueva.
Escribo seguido, al dedillo
hasta el final de la cuartilla
Rebota la pluma en el filo
y doy la vuelta y digo lo mismo
sin salirme del renglón
saliba escupida en la zanja
escarbada en la piel del bloc
pliegue de sábana
mi cuerpo en la cama
cuando me amabas
mientras mordía las palabras
triturando tu mirada
para tragarme tu alma
y no conseguir nada.
Palabras emborronadas
Palabras acopladas,
del revés acostadas.
Tu alma y mi alma.
Tu pecho y mi cara.
Mi cara contra tu espalda
Tu sexo en mis nalgas
Tus piernas en mi cuello.
Nunca tu cara y mi cara
diciendo la misma palabra.
Termino esta carta
en la misma posición
con los pies en la cabeza.
Sinceramente me despido,
hasta la vista, adios amigo.
Mejor no, otro borrón
Empieza otra vez
Prefiero no despedirte
para qué
si no me escuchas
ni respiras el aire
que exhalo
te pones de costado
ya estoy harto
de ser amo si duemo
y siervo si despierto
por eso escribo esto
mientras te duchas
con agua fría
para borrar las letras
hojas que arrugo
y tiro a la papelera
cuando salgas
habrán dicho
tantas cosas
ojalá pudieras
descifrarlas
Hojas vacías
sin fecha
sin saludo
ni despedida
Una mancha
blanca.
Una palabra
tachada por
otra palabra
La tuya y la mía
enfrentadas,
tragadas bajo el agua
de una ducha fría.
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