Un día, un mes, un año.
Tu nombre debajo.
Flores y piedras
como pago de tu rescate.
a un mar helado
donde te hundes
sin ahogarte.
Flores y piedras
para los que quieran
recordarte.
Yo sigo adelante
cuidando del jardín
de cantos rodados
y adormideras.
De amantes
y primaveras.
Hace frío
y huele a podrido.
A carne de tu cadáver
A sangre de madre
tirada al río
la piel de ese abrigo.
de cuando nos conocimos
que ahora me tapa
dentro de casa
para rendirte homenaje
tus manos en las solapas
desabrochando botones
desnudando mi alma
para dar otro aire
a mi cara.
Flores siniestras
para mi lecho.
Una fecha de bronce
sobre mi pecho.
En mi corazón de piedra
tu nombre.